Diaguitas

Diaguita es la denominación quechua ,que significa “serrano” divulgada luego por los españoles, de un conjunto de pueblos independientes con un idioma común, el cacán ; ellos se autodenominaban pazioca o paccioca y Eric Boman consideraba que los que vivían al oeste de la cordillera de los Andes eran llamados chili. En el Noroeste argentino y en el Norte Chico de Chile, especialmente en los valles Calchaquíes, a partir de 850 los diaguitas desarrollaron una cultura de gran riqueza, que arqueológicamente se corresponde con la Cultura Santa María. Vivían en poblados organizados, usaban metales y eran alfareros. Inicialmente opusieron resistencia a la conquista incaica (1471 a 1533); luego, en la Argentina, lograron resistir más de cien años el avance de los españoles: Guerras Calchaquíes, en las que se destacaron los jefes Kipildor o Quipildor, Viltipoco (1561), Chalimín, Juan Calchaquí, Koronhuila incluso el aventurero andaluz Pedro Bohórquez.

Alfarería

Los diaguitas eran diestros alfareros. Cada familia fabricaba sus ollas, cántaros y vasijas. Además, había artesanos especializados

que realizaban, por ejemplo, las urnas funerarias, donde los diaguitas enterraban a sus muertos. Algunas de estas urnas decoradas, se han conservado y son expuestas en museos, en la zona actualmente chilena su cerámica recibió influjos culturales procedentes de culturas que habitaron el actual litoral al norte de la región, por este motivo su cerámica suele tener formas antropomorfas y zoomorfas (“ánforas-pato” etc.). El museo franciscano “IncaHuasi” de la provincia de La Rioja (República Argentina), guarda piezas excepcionales de cerámica diaguita. Fue construido por fray Bernardino Gómez en 1926, y es uno de los más importantes de Latinoamérica en su especialidad.

Ubicación

Habitaban los cerros y valles del noroeste de Argentina (NOA), en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, norte de San Juan, extremo noroeste de Córdoba (Argentina) y el Norte Chico de Chile, en los valles transversales de las regiones de Atacama y Coquimbo teniendo al oeste de los Andes como límite aproximado el río Choapa. Aún se conservan restos de sus ingeniosas construcciones llamadas por los quechuas púkara (o pucará) como la Ciuda- dela de los Quilmes en Tucumán, Tilcara en Jujuy, Fuerte Quemado en Catamarca, Tolombón, Chicoana, y Atapsi en Salta, etc.

Diaguitas de Chile

Los diaguitas llegaron desde el actual Noroeste argentino al Norte Chico chileno hacia los siglos V y VI, reemplazando al complejo agro – alfarero de Las Ánimas, distribuyéndose en un área ubicada entre los paralelos 27o S (límite septentrional aproximado) y el 32o S (límite meridional aproximado), poblando los valles de Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Casapa y Choapa, limitando en esta zona, al norte con los atacameños y al sur con los picunches, convirtiéndose en el pueblo prehispánico más avanzado de Chile. Las relaciones entre los “diaguitas orientales” o argentinos y los “diaguitas occidentales” o chilenos eran fluidas tal cual lo demuestran los hallazgos de restos de moluscos y mariscos procedentes de las costas chilenas en los yacimientos argentinos y la decoración de las cerámicas con fauna típica argentina (yaguar, ñandú, quirquincho etc.) en los yacimientos chilenos. Los diaguitas chilenos, fueron una cultura prehispánica del Norte Chico que existió entre los siglos X y XVI, denominada así por Ricardo E. Latcham quien encontró similitudes culturales con los diaguitas argentinos. Su idioma es totalmente desconocido. Gerónimo de Bibar, quien llegó con los conquistadores españoles, describió en sus crónicas que cada valle tenía “una lengua de por sí”. Rodolfo Schuller acuñó la hipótesis de que este idioma sería el kakán, hipótesis muy difícil de comprobar. La toponimia del territorio diaguita está actualmente ocupada mayoritariamente por nombres provenientes de otras culturas, picunches, quechuas o españolas.

Historia

Al sur del territorio existen pruebas de mitimaes (colonias con fines sociales, económicos o militares) diaguitas destinados al comercio con los pueblos del complejo cultural Aconcagua.

En Argentina los “diaguitas” han persistido con dos identidades culturales: la llamada “diaguita- calchaquí” y la kolla (que aunque con la misma etimología es distinta de la colla boliviana), los kollas (o coyas) argentinos son una fusión de diaguitas, atacameños, oma- guacas, capayanes y chichas muy transculturados por la invasión quechua-aimara del siglo XV, eso explica que sus idiomas originales (kunza de los atacameños, y kakan de los diaguitas hayan desapare- cido, dejando lugar a una especie de pidgin en el cual predomina el castellano con influencias lexicales quechuas (palabras quechuas son: “supay” -diablo, “chiki”-infortunio-, “pachamama”-tierra madre, “cerviñaku” especie de “matrimonio de prueba” con relaciones sexuales, puede ser abolido al pasar un periodo de tiempo- etc.).

La vida diaguita se mantuvo estable hasta la llegada de las tropas del Imperio incaico. Túpac Yupanqui en el año 1470, bajo el mando del general Sinchiruca, quien tenía a disposición 10.000 según lo comentado por el Inca Garcilaso. La conquista probablemente no se realizó de norte a sur como fuese lo esperable, las cerámicas incaicas encontradas en los valles del Elqui y Limarí, anteriores a las encontradas en Copiapó, hacen suponer que el Inca cruzó desde Tucumán hacia estos valles y desde ahí expandió sus conquistas hacia los valles aledaños. La presencia de ciertas cerámicas (vasijas pakcha) destinadas para ritos exclusivos incaicos y otras vasijas destinadas a los jefes locales de claro diseño cuzqueño hacen suponer una fuerte alianza política entre ambos pueblos. Con la llegada de los españoles y el establecimiento de la encomienda, la población mermó de manera sustancial. Se calcula que en el periodo de dominación incaica la población alcanzaba el número de 30.000 habitantes, en la fundación de la ciudad de La Serena (1544), Juan Bohón relataba “porque desde el Valle de Conconcagua hasta Copayapo no hay 3.000 indios”, a finales del siglo XVI se podían contar sólo 1.200. Posteriormente al levantamiento indígena que quemó la recién fundada ciudad de La Serena (1549) los últimos rasgos de la cultura diaguita desaparecieron, dejando sólo las cerámicas y los cementerios como huellas de su paso por el Norte Chico. En la actualidad la comunidad Huascoaltina (sectores cordilleranos del Rio Huasco) han revitalizado el reconocimiento a esta etnia, logrado la aceptación de tal condi- ción por el congreso de Chile; aunque en el ambiente académico hay dudas si esta comunidad presenta una real herencia diaguita, puesto que la mayoría de la etnia vivía en los valles del Elqui y Limarí.

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